martes, 5 de junio de 2012

jéh.


Empiezo a recuperar la concentración cuando Caesar le pregunta si tiene una novia en casa.
Peeta vacila y después sacude la cabeza, aunque no muy convencido.
-¿Un chico guapo como tú? Tiene que haber una chica especial. Venga, ¿cómo se llama?
-Bueno, hay una chica --responde él, suspirando--. Llevo enamorado de ella desde que tengo uso de razón, pero estoy bastante seguro de que ella no sabía nada de mí hasta la cosecha.
La multitud expresa su simpatía: comprenden lo que es un amor no correspondido.
-¿Tiene a otro?
-No lo sé, aunque les gusta a muchos chicos.
-Entonces te diré lo que tienes que hacer: gana y vuelve a casa. Así no podrá rechazarte, ¿eh? --lo anima Caesar.
-Creo que no funcionaría. Ganar... no ayudará, en mi caso.
-¿Por qué no? -pregunta Caesar, perplejo.
-Porque... -empieza a balbucear Peeta, ruborizándose--. Porque... ella está aquí conmigo


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