jueves, 29 de noviembre de 2012


Me encantaría poder volver,de verdad.Volver al pasado,cuándo tenía 1 o 2 años.En esa edad en la cuál no te acuerdas de nada,y tampoco puedes decir que fuiste feliz,porqué llorabas cada dos por tres,pero no tenías preocupaciones,ni complejos,ni decepciones,ni nada malo.Todo era de colores alegres,con unicornios sobrevolando el cielo.Tu madre te contaba cuentos antes de dormir,tenías a tu familia siempre pendiente de ti,hicieras lo que hicieras seguías siendo ”la cosa bonita de mamá/papá/tía/abuela/abuelo/prima/tío/etc”. Lo único menos bueno,y digo menos bueno,porqué entonces no había nada malo, eran esos familiares que venían y te abrazaban,y tiraban de los mofletes,y besuqueaban hasta que te quedabas rojo,por las ganas de llorar,la calor o el pintalabios de aquella mujer,ya fuera tía,abuela o madrina.-Normalmente los hombres eran de dos besos,o de un achuchamiento pequeño-,pero no las mujeres. Y después,con las mejillas adoloridas,y sin saber que estaba pasando, llorabas,llorabas como si no hubiera fin,hasta que mamá te cogía en brazos y te tranquilizaba.Y podías jugar con los peluches todo el día,y podías tirar cosas,romper platos,hacer cualquier cosa mala,pero nadie te decía nada porqué ”da igual,es muy pequeña aún,no sabe lo que hace”.Y así trascurría,día tras día. Y así,hasta que miras hacía atrás,y te das cuenta de que ya no eres un bebé,y nunca volverás a serlo,y nada tiene sentido,y mucho menos la adolescencia,y tienes casi 15 años,y deseas volver a ser una niña con todas las fibras de tu ser.

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